Gestión de personas: Lo que sí y lo que no

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Las personas pueden ser complicadas, la gestión de las personas en la organización no tiene porqué serlo. En ocasiones pensamos que sólo las grandes empresas pueden permitirse un departamento de Recursos Humanos o de Gestión de Personas, pero no es así. Como PYME también puedo acudir al asesoramiento externo en esta materia igual que lo hago para la elaboración de las nóminas o para la limpieza,recibiendo un servicio de calidad, personalizado y profesional.

Entre la gestión paternalista y la hippie hay un amplio abanico menos dado a los clichés y que combina distintos elementos para buscar el equilibrio adecuado a cada organización. No hay que dar nada por supuesto y chequear con cierta periodicidad la salud de nuestra empresa como deberíamos hacer con la nuestra. Y de la misma manera, contar con especialistas en la materia para analizar e interpretar o acaso ¿obtenemos nosotros mismos la muestra de sangre y dilucidamos las conclusiones sobre nuestro estado? Porque el clima de trabajo, las habilidades y estrategias de las personas, los objetivos, las tareas e incluso las características físicas de las instalaciones forman parte del conjunto de variables a tener en cuenta y que acaban repercutiendo en la productividad y los resultados de todo tipo. Y sobre todo, porque resulta imposible saberlo todo sobre un negocio y mucho menos a nivel experto.

Reconocer la necesidad de ayuda externa nos sitúa más cerca de nuestros objetivos por más que nos cueste admitirlo. Pero ojo, no esperemos milagros y admitamos nuestra propia capacidad de mejora y cambio como la esperamos del resto de organización. Puede ser que escuchemos algo que no queremos oír y de nada servirá ningún tipo de propuesta si no estamos involucrados. Si nuestra intención es delegar en otros la gestión de nuestro bien más valioso y esperar resultados inmediatos con la mínima inversión (ya sea ésta del tipo que sea) entonces mi modesta recomendación pasa por alguna de las siguientes posibilidades: virgencita que me quede como estoy o milagros a Lourdes.

Irónicamente, la externalización de la gestión de personas nos llevará a la internalización quizás de nuevos valores de empresa, porque a lo mejor cojeamos en ellos, o de otro tipo de comunicación más eficaz que la actual o de nuevos procesos que reduzcan tiempos. Porque si las mejoras y los cambios son importantes, tanto o más es la constancia hasta crear el hábito. Ocurre como en los programas de televisión en que un asesor da unas pautas y los protagonistas las aplican durante las semanas que están bajo supervisión. Esto inicialmente es buena señal, pero el éxito se logra cuando semanas o meses más tarde, al volver a contactar con ellos continúan aplicando esos consejos y los resultados siguen siendo satisfactorios.

Aun así, hay que admitir que la empresa es un organismo vivo y además no existe en un ambiente aislado. Eso nos obliga a revisar, modificar o mantener según qué cosas. Es decir, una vez he recibido asesoramiento, lo he aplicado y consolidado ¿puedo darlo por zanjado de por vida?

No seré yo quien conteste esta cuestión. Si has llegado hasta aquí, ya la habrás contestado tú.

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Nuestro potencial para reinventarnos

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Cuando en el primer post sobre este tema hablaba de la importancia de saber dónde nos vamos a meter. Dejé una cuestión pendiente para dedicarle algunas líneas más y cerrar el tema por ahora.

Hablar de reinvención, en ocasiones es asumir que ha llegado el fin de una recorrido profesional y que se inicia sin remedio otro. ¿Desde cero? No, desde cero no porque el bagaje acumulado, desde contactos hasta aptitudes y actitudes, ya se lleva en la mochila y nos puede ser de gran utilidad.

Si sospechamos que hemos llegado a ese punto en que se vislumbra la necesidad del cambio como única opción a medio plazo, ya podemos ponernos manos a la obra. En cierta manera, es como un contrato temporal que no se va a renovar. Sabemos la fecha de fin y podemos actuar con planificación y organización de nuestro futuro laboral. Si no lo esperábamos o no lo hemos tenido en cuenta hasta que nos toca en la puerta, el primer paso va a ser gestionar ese sobresalto, sobreponernos a él y sacar el máximo aprendizaje de la situación. ¡Que no es ni poco ni sencillo! para volver a ponernos en marcha.

Reinventarse como opción es otra cosa. Nace de la inquietud personal. Quizás para nosotros se ha agotado la vía actual o nos sentimos más atraídos por otras. En ese caso, piénsalo bien pero no más de dos veces. Y como sugerencia, te invito a pensarlo leyendo el primer post sobre este tema.

Vivimos un momento cambiante y fugaz en el que es importante ser aprendiz de todo (ir con los ojos bien abiertos) y maestro en aquello que nos diferencie del resto. Eso demanda flexibilidad, capacidad para adaptarnos, modificar, cambiar, mejorar, etc. sin perder la perspectiva de la  marca propia.

Alguna vez te has preguntado ¿a qué te podrías dedicar si no fuera al trabajo que realizas? ¿Crees que estás preparado/a para dedicarte a otras tareas dentro o fuera de tu sector?

Hablamos de tu Empleabilidad Potencial. Llevada a este tema, ¿cuáles serían actualmente tus posibilidades de encontrar y mantener otro empleo que supusiera reinventarse en alguna medida?. Y en última instancia, ¿Cuál es tu Potencial de Reinvención?