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Ni parada ni quieta en 9 pasos

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Más allá de recomendaciones profesionales, todos tenemos nuestros pequeños grandes trucos para afrontar esos periodos de incertidumbre entre un trabajo y otro. Aquí van los míos. Todos igual de importantes:

  1. ¡Arriba, arriba! Ponerse una hora tope para levantarse, ¡que no sea las doce de la mañana! Tenga o no cosas que hacer. Ser constante en horarios y rutinas me mantiene activa sin gastar recursos mentales extra.                                                                                       dfghjkl
  2. Las moscas no son un complemento. Aseo personal imprescindible. Ducharse, peinarse, no vestirse como un extra de peli de zombis. En resumen, verse bien. Estar lista para salir a la calle. La imagen personal, más allá de lo que proyectamos y los demás ven. Me refiero a la importancia de mirarse al espejo y no sentir lástima, rechazo o desprecio por la persona que veo reflejada. ¿Por qué darle pie a todos esos pensamientos automáticos y destructores que en algún momento van a atacar nuestra autoestima? Resulta algo gratuito e innecesario.                                                          dfghj
  3. Agenda slow o poco a poco como la gallina. Haga lo que haga no será todo hoy ni esta semana. El tiempo pasa muy despacio “en paro” y por más que sea una quien realice labores que antes no hacía (llevar los niños al cole, tareas del hogar, la compra, etc.) no lleva el ritmo al que estaba acostumbrada mientras trabajaba. ¿Días sin nada que hacer? No gracias. Yo necesito sentirme ocupada administrando las distintas tareas a lo largo de los días. Incluso dosificar los contactos sociales. Así el tiempo se me hace más llevadero.                                                                                                      dfgh
  4. Todo lo que nunca supo y siempre quiso saber. Antes incluso de que un contrato termine, no sólo realizo búsqueda activa de trabajo, también lo hago de formación que me resulte interesante y/o útil profesionalmente. Si además es presencial, mejor. Porque me permitirá realizar nuevos contactos sociales y me aportará tanto beneficios intelectuales como emocionales. Además, habré cumplido con otras acciones como levantarme, salir….sin casi darme cuenta.                                                        dfgh
  5. Vamos mi gente. No desconectarse, al contrario, buscar la oportunidad laboral en el boca a boca y la satisfacción de las relaciones sociales. Escuchar a otras personas, escucharlas con los cinco sentidos para no olvidar que todos tenemos nuestras luces y sombras. No sólo yo vivo una situación que no me gusta y sentirse el centro de atención de la maldad del universo es muy tentador pero no ayuda. No aporta nada bueno.                                                                                                                                                           dfgh
  6. A Dios rogando y con el mazo dando. No dejar de buscar trabajo. Llevar una agenda más o menos formal para evitar errores, repeticiones y despistes. Forma parte de mis tareas diarias: visitar páginas web que publican ofertas de empleo, enviar mi CV a empresas de mi interés profesional, atender las alertas de empleo que recibo, etc.          dfasdfghjklñgh         dfasdfghjklñgh                dfasdfghjklñgh                 dfasdfghjklñgh
  7. Es gratis ¡que no se te escape! Consultando algunas agendas culturales y de actividades deportivas descubres que hay una oferta gratuita bastante amplia. Lo siguiente es abrir un poco la mente e ir con ganas de hacer algo distinto, ver otros paisajes, conocer otras personas, aprender algo diferente. Pero incluso si no es así, ¿cuánto tiempo hace que……? Pues este es el momento. Recuperar una afición o simplemente dar un paseo por un sitio al que hace mucho que no vamos.                          dfgh
  8. Sólo hay un Pitufo gruñón. Y no lleva mi nombre ni el de nadie que me rodea. Reírse, reírse con ganas. Ponerle unas gotas de humor a los días. Regodearse en penurias no va a traer nada bueno. Enfadarse o deprimirse tienen que tener fecha de caducidad. No pueden convertirse en mi día a día porque la única certeza clara que sacaré de ello es que así no va a mejorar mi situación.                                                                                           dfgh
  9. Microemprendedora. Cada tarea, cada iniciativa que decido llevar a cabo, la realizo siendo realista, constante y concreta. Si decido pintar la cocina, haré cálculos de tiempo y dinero. Me pondré una fecha exacta de comienzo y una razonable de fin. Lo que no se concreta se acaba quedando en sueños y buenas intenciones. También habrá algunas ideas que no ponga en marcha y será porque me resultan inviables, al menos por ahora. Quizás no es el momento o no estoy lista para ello, pero ¿y si esa pequeña ilusión acaba despertando una idea de negocio propio?.