Si no trabajas por tus sueños, lo harás por los de otros

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La cada vez más próxima edición de Espacio Desafío afronta con honestidad el verbo de moda: emprender. Más allá de iniciativas de todo tipo que continuamente llaman al emprendimiento en general y en particular, los ponentes de la jornada del 26 de enero, abordan con profesionalidad y los pies en la tierra, las implicaciones de la apuesta por la idea propia.

Coinciden todos ellos en afirmar que cuando algo se hace con gusto, no importan las horas, aunque no es el único elemento importante. La constancia, el dejarse aconsejar, buscar la diferenciación, testear las ideas, estar dispuesto a aprender y reinvertir continuamente en el negocio son también aspectos clave en la compleja fórmula del día a día del emprendedor.

Aunque parezca obvio que existen las dificultades para comenzar, también las hay para mantenerse. Y sin lugar a dudas, es la persona que emprende quien tendrá que luchar y dar respuesta a sus propios peros y los ajenos. La financiación, los proveedores o la demanda del producto serán algunas de sus preocupaciones constantes. Sin embargo, si esa inquietud de trabajar por hacer real un sueño permanece, seguirá intentándolo las veces que haga falta hasta pulir la idea y convertirla en un proyecto viable. No hay que tener miedo a lo que hemos etiquetado como fracaso y en eso, nos equivocamos. Quizás no vendría mal una reflexión sobre el término y una redefinición del mismo como ocurre con el concepto de éxito.

Finalmente, les animo a participar con nosotros en una tarde de reflexiones prácticas y sencillas que sólo buscan ser compartidas y enriquecidas con distintos puntos de vista. Esta segunda edición promete ser tan interesante como la anterior.

Me despido con una frase de Steve Jobs que siempre remueve mi conciencia Si tú no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos.

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Como el primer día no, pero casi

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Buscar trabajo es una constante para muchos de nosotros. En ocasiones pienso que si lo incluyera en mi currículum, el tiempo acumulado de “experiencia en el puesto” podría rivalizar con algún que otro rol profesional que he ejercido.

Como rendirse sólo asegura el fracaso, uno continúa con mayor o menor entusiasmo según pasan los meses. Luego, un día, por fin logra la entrevista que le vuelve a situar en la cima de la ilusión. Pero, ¿por cuánto tiempo? ¿cuándo comenzamos a pensar que quizás no era para tanto? ¿nos equivocamos creyendo que era el trabajo que nos gustaba y encajaba con nuestro perfil?.

El concepto de Adaptación Hedonista viene a decir que a lo bueno, nos acostumbramos rápido y por tanto, después de aquella emoción del primer momento, comenzamos a asumirlo como algo normal. Lo mismo nos vale para el móvil nuevo que tanta ilusión nos generaba y al cabo de unas semanas miramos sin más entusiasmo, como aquel título que vaticinábamos nos cambiaría la vida y que sin embargo, una vez logramos, poco a poco se disipa en nuestro currículum y nuestra memoria como uno más.

Evidentemente, las expectativas y cierto efecto de tolerancia también acompañan a este concepto. No obstante, las viejas recetas, esas que todos conocemos, parecen ser las más efectivas para no acomodarnos. Perder conciencia del reconocimiento de nuestros logros por más sencillos o antiguos que ahora parezcan, nos hace un flaco favor. Sí, logré pasar las entrevista y ser seleccionado para ese puesto con el que soñaba. Sí, por fin me compré el coche que tanta ilusión me hacía tener. Sí, aprobé el examen y obtuve el título que tanto deseaba. Que no se nos olvide. Que no se nos olvide tampoco que si algunos de esos elementos desapareciera de nuestra vida: si nos despidieran mañana. Nos sentiríamos profundamente desconsolados.

Por supuesto que sería imposible despertar cada mañana con la emoción del primer día de trabajo o la de estrenar coche. Y no creo que fuera ni tan siquiera sano. Aunque no está de más llevar a cabo pequeñas variaciones que impliquen algo nuevo con el fin de reactivar esa ilusión. Investigar formas distintas de realizar ciertas tareas de nuestro puesto, conocer el impacto de nuestro trabajo en otros, etc. Más aún, procurar invertir en experiencias y no en cosas. Darle una vuelta de tuerca a nuestro día a día y generar pequeños detalles de ilusión entre los hitos de felicidad que marcan una vida.