A por un año retador

Este año me ha traído muchos retos y alegrías. El próximo quiero que sea igual o más retador. Así que por ahora, voy a dejar descansar este blog y dedicarme a otras de mis pasiones.

Un beso a tod@s y que el 2018 esté lleno de aprendizajes y crecimiento económico, profesional, personal, etc. En resumen, que les acerque más al logro de sus sueños.

finni

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Se dice, se cuenta, se rumorea

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Suele hablarse de la marca personal como una cuestión relevante. Sin duda, lo es. En un mercado laboral saturado de candidatos/as, la diferenciación establece la ventaja. Y no sólo eso, nuestra marca personal dice mucho a los/as demás y a nosotros/as mismos/as ya que permite que podamos explotar nuestras virtudes y mejorar nuestras carencias.

Las empresas también tienen su marca y su imagen, tradicionalmente dirigidas a clientes y público en general. Sin embargo, es interesante preguntar qué piensan sus empleados/a y sus antiguos/as trabajadores/as.

Antes solíamos interrogar a algún conocido que había trabajado con ésta o aquella compañía, sobre sus impresiones generales. Ahora, las buscamos en internet para conocer lo que se comenta. Tanto si las opiniones son ciertas como si no lo son, con frecuencia pueden determinar el envío de un currículum o la aceptación de un encargo. Lo cual obliga a pequeños y grandes negocios a mirar hacia dentro y adoptar una actitud crítica sobre lo que está haciendo o dejando de hacer respecto a sus empleados/as, candidatos/as potenciales e incluso proveedores. Los grupos de interés de los que se nos habla en la Responsabilidad Social Empresarial también lo son para identificar las bondades y miserias de nuestra marca corporativa. Cuando aparecen en un ranking de empresas donde la mayoría desea trabajar, es evidente que atraen talento además de recibir un espaldarazo a sus políticas de Gestión de Personas. Nadie quiere ser el primero en número de bajas voluntarias, rotaciones de empleados/as o pésimo clima laboral. Sin embargo se le presta poca atención ya que suelen existir buenas excusas para estas cifras: la crisis, la falta de interés de los/as trabajadores/as, la competencia feroz, etc. En resumen, no soy yo, son los demás.

En algunas compañías se utilizan cuestionarios y/o entrevistas para conocer la opinión de personas que dejan de ejercer su actividad laboral por finalización de contrato, baja voluntaria o despido, además de los populares estudios de clima laboral a los/as empleados/as. A estas iniciativas puede añadirse la búsqueda y análisis de los contenidos en los que aparece la empresa, ya sean páginas especializadas, blogs, chats, etc. donde puede obtenerse una visión más amplia aunque a veces de discutible fiabilidad. 

Sin embargo, en muchas otras, quien termina es archivado y olvidado. En el mejor de los casos, pasado el tiempo legal necesario, se les vuelve a llamar. Mientras, se pierde valiosa información que no se controla y cualquier día sorprende a través de una red social o un mensaje de whatsapp que circula haciendo más daño del que les gustaría admitir.