La importancia de un propósito

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Varios estudios demuestran que resulta más productivo un/a trabajador/a que realiza su labor con sentido de trascendencia y propósito que aquellos para los que su puesto es solo un medio para otros fines. Pero ¿conocemos el propósito de nuestro trabajo?, ¿cuántas empresas nos hablan de los objetivos del puesto y cuántas del propósito? 

El año pasado leí un artículo en Forbes titulado Lo que los empleados realmente quieren en el trabajo. Recogía datos de un estudio que identificaba los aspectos más valorados por los candidatos a un puesto. Entre ellos, cada vez con más progresión porcentual, trabajar con un propósito. Aquí no se trata de ser una especie de gato chino con un bolígrafo en la mano arriba y abajo. Hablamos de personas que demandan un puesto que les reporte significado y por ende, satisfacción. ¿Estamos muy lejos de este perfil?

En mi opinión diría que ahora sí. La situación del mercado laboral español, en líneas generales, demanda atender aspectos que rozan la necesidad antes de plantearnos el propósito de nuestro trabajo. Y sin embargo, su ausencia impacta en nuestro desempeño y nuestra actitud de manera directa. Cuando creemos que nuestro trabajo no tiene sentido, no nos vamos con una sonrisa a casa. Ese ninguneo es desagradable, incluso hecho por nosotros/as mismos/as. La motivación, la implicación en el trabajo o el clima laboral son algunas de las variables junto con la cultura empresarial que podemos asociar a la construcción del concepto de propósito.  Al final, resulta que todo está enlazado.

La Dra. Amy Wrzesniewski es una de las investigadoras punteras en estas cuestiones, y en un amplio reportaje realizado por Deloitte en diciembre de 2018, relata a través de distintas conclusiones de sus estudios, la asociación entre propósito y pasión en el caso de trabajadores/as autónomos/as y  cómo  esto da sentido al compromiso y a la persistencia en el desempeño. Seguro que mientras lees estas líneas te viene a la mente más de un ejemplo de emprendedor/a.

Finalmente me gustaría también llamar la atención sobre uno de los titulares que dejaba el  Foro de Reputación, Comunicación y Gestión de Intangibles en 2018: Las marcas con propósito crecen el doble que las que no lo tienen. Cuando una empresa define claramente su razón de ser , sabe transmitirla a sus miembros y además alinea este propósito con el de sus grupos de interés (empleados, clientes, proveedores, etc.) se asegura una buena porción del pastel de éxito y continuidad. Un buen ejemplo nos lo da Ana Palencia, directora de comunicación corporativa de Unilever España : “las marcas vinculadas a un propósito sostenible crecen más por la creciente valoración de los consumidores”.

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